GOUE

Emile Goué (1904-1946) nació en Châteauroux capital del departamento de Indre, situado en el centro de Francia, el 13 de junio de 1904, hijo de un inspector de educación primaria. Su madre era directora de una escuela para niñas en Guéret y sus cuatro hermanas también se convirtieron en maestras. Con esta familia su destino estaba marcado, convertirse en maestro. La ciudad de Guéret, capital del departamento de Creuse, en la región de Nueva Aquitania, está situada entre Limoges y Clermont-Ferrand en las estribaciones del Macizo Central

Muy inteligente, obtuvo en 1921 los dos bachilleratos existentes en la época: el de matemática elemental y el de filosofía. Graduado en ciencias a la edad de 20 años, fue nombrado profesor en Boulogne-sur-Mer tres años más tarde. Transferido a Agen en 1924, aprobó la agregación de física-química.

En 1927, se casó con Yvonne Burg, quien le dio tres hijos: Michel, Bernard y Françoise. Luego enseñó sucesivamente en los Lycées Montaigne en Burdeos y Buffon en París. Enseñó en clases llamadas matemáticas especiales. preparación para las competiciones de las grandes écoles y terminó su carrera universitaria en una de las cátedras más reconocidas de educación superior, en el Lycée Louis-le-Grand.

Como en el caso de Borodin se dedicó al mismo tiempo a la práctica de la música. En 1924 en Toulouse dirigió una sinfonía juvenil con una pequeña orquesta universitaria. Completó sus estudios musicales bajó la dirección de Charles Koechlin. También Albert Roussel le animó hacia la composición.

A partir de 1936 empieza con fuerza la composición de varias obras que la guerra pudo apenas interrumpir. En 1938 termina su "Psaume XIII" y en 1937 el "Trío". Viviendo permanentemente en un sueño interior, parecía un poco aturdido, de este modo un día salió a dar su clase al liceo con los zapatos de dos pares diferentes. Con una gran conciencia moral sus reacciones personales estaban siempre guiadas por un punto de vista idealista.

La "Primera Sinfonía en sol menor" (Classique) fue compuesta en 1925 y corregida en 1937. Desarrolla una mezcla de danzas.

La Segunda Guerra Mundial estalló cuando orquestas y conjuntos comenzaban a prestar atención a su producción. Movilizado el 25 de agosto de 1939, como teniente de artillería en una batería de  seguimiento por el sonido estacionada en Raville, fue hecho prisionero en junio de 1940, pasando cinco años en el Oflag X-B cerca de Nienburg/Weser.

El Oflag X-B fue un campo de prisioneros de guerra alemán durante la Segunda Guerra Mundial para oficiales (Offizierlager) ubicado en Nienburg am Weser, Baja Sajonia, en el noroeste de Alemania. Adyacente a él estaba el campamento de hombres alistados (Stammlager) Stalag X-C.

El Oflag X-B fue inaugurado en mayo de 1940, y fue utilizado para retener a los oficiales franceses capturados durante la batalla de Francia. Aparte de un pase de lista todos los días a las 9 a.m. y 5 p.m, los prisioneros fueron dejados a su suerte. Se les animó a ocupar su tiempo en el estudio o el trabajo, reparando ropa y zapatos. Los prisioneros realizaban obras de teatro y conciertos musicales y las áreas abiertas se utilizaban como huertos y para criar conejos para la alimentación.

Su necesidad visceral de enseñar se manifestó desde los primeros días de cautiverio con un curso de física impartido a sus jóvenes camaradas para ayudarlos a prepararse para sus futuros exámenes. Al mismo tiempo, organizó conferencias introductorias sobre la historia de la música, desde los orígenes hasta nuestros días, a las que se añadieron a lo largo de los meses un curso de armonía y contrapunto, un curso de fuga, veinte lecciones de estética musical e historia de la sinfonía.

Mostrando un apasionado sacrificio, quiso completar esta enseñanza teórica e inculcar en sus compañeros de desgracia el amor por la música dirigiendo y comentando dieciocho conciertos sinfónicos cuyos programas iban desde polifonistas franco-flamencos hasta Arthur Honegger. Los músicos de la orquesta así como los cantantes del coro eran aficionados, con instrumentos cuya calidad dejaba mucho que desear, pero el entusiasmo de Émile Goué los conquistó a todos.

El cautiverio, escribe en 1942, son años de desesperación y angustia, elimina casi todo contacto con la vida real, por lo que casi toda la vida es interior. La soledad frecuente es necesaria para enriquecer la vida interior y toda soledad carece de realidad. La parte más difícil es no tener hambre; de sentirse con un nivel espiritual más bajo.

Muy rápidamente comenzó a componer de nuevo, difícil al principio, luego un poco más serenamente. El período de la guerra vio el surgimiento de obras maestras, revelando una maestría y madurez artística incomparables. "Salmo CXXIII" (1942), "Preludio, Coral y Fuga" (1943), "Préhistoires" (1943), "Quinteto para piano y cuerdas" (1943), "Preludio, Aria y Final" (1944), "Tema y Variaciones" (1945), "Tercer Cuarteto de Cuerda" (1945), etc.

En el mes de febrero de 1940 empezó en el campo de prisioneros la "Ballade sur un poème d'Emily Brontë" Op.25 que terminó en Bouscat, cerca de Burdeos durante un permiso concedido por los alemanes. Un poema para soprano, cuarteto vocal, piano y cuarteto de cuerda.

La “Segunda Sinfonía en la con violín principal" Op.39 fue terminada durante su estancia en el campo de prisioneros el 4 de julio de 1943. Se estrenó el 13 de noviembre del mismo año interpretada por la Orquesta del Oflag con Jean Robin como solista al piano.

Goué no pudo escuchar nunca la sinfonía como había pensado, debido a que en el campo de prisioneros no tenían fagots ni trompas, teniendo que sustituirlos por saxofones. Cuando se pudo estrenar correctamente había fallecido.

El primer movimiento, modérément animé, escrito en forma sonata, empieza con una fanfarria. El tema principal formado por la unión de numerosas células es de carácter optimista desarrollando una energía luminosa. El segundo tema según explica el compositor, no está destinado a presentar conflicto con el primero. Es amplio y melódico, en el estilo francés. Modula, se establece en do y en mi, sin ofrecer células con preponderancia rítmica. Contrariamente al primer tema expresa un estado de ánimo.

Esquemáticamente el desarrollo está constituido por un ascenso cada vez más caluroso, técnicamente obtenido mediante progresiones de largos motivos, lo que permite modificaciones, deformaciones que impiden el empleo exclusivo de simples células. Después del desarrolla con amplia intervención del violín solista continúa con una recapitulación abreviada. La coda  es presentada por el solista acompañado por la cuerda a modo de una puesta de sol, después de un día de verano en la montaña, añoranza del paseo terminado, recuerdos que desfilan y finalmente exaltación.

El segundo movimiento, très lent, empieza con los metales y maderas susurrando curiosas armonías cromáticas de un oculto lirismo, abriéndose sobre un misterio insondable. Le sucede con intensidad el violín solista sostenido por la cuerda. Efectos de primer plano y lejanos, de bruma sonora y claridad, de eco. Tintes claros y tintes sombríos, oposición de colores violentos y colores dulces, todo ello mediante la instrumentación y la orquestación. Desde el punto de vista técnico este movimiento está basado sobre la variación decorativa, modificación de la polifonía, de dos motivos A y B de un tema AB.

Los matices están obtenidos por los cambios de instrumentación, lo cual da claramente la impresión de una extensión en el espacio. Se emplea la bitonalidad en las primera y segunda variaciones del tema B. En el centro del movimiento el retorno de la melodía por el violín solista en octavas hacia el agudo, sostenido por la cuerda, le confiere una fuerte intensidad expresiva.

El tercer movimiento, animé. consiste en un scherzo a la francesa. Una métrica inamovible y muy dinámica es presentada por el metal de modo triunfal con intervenciones solistas del violín. Abandone el carácter de la danza para adoptar el carácter fantástico, humorístico de cuento de hadas. Atmósfera de ensueño que deseaba fuese sarcástica. Goué dice del trío, un tema lento dentro de este ritmo rápido, lo cual produce una dislocación, aun más acusada por el empleo de síncopas. Finalmente se repite la primera parte abreviada.

El cuarto movimiento, animé, según el compositor se presenta dramáticamente como una especie de canto de triunfo entonado por una multitud vitoreando, durante una fiesta gigantesca. Al estilo de su primera sinfonía presentando un pout-pourri de ritmos de danza, el final dibuja una fiesta popular. El violín presenta motivos melódicos y se une al vivo ritmo orquestal.

La alegría exuberante que presenta debió ejercer sobre el compositor un bálsamo a la dura condición de prisionero, al estilo de un Henry Barraud refugiándose en la composición de La Kermesse para escapar del clima de la Francia ocupada. La orquestación colorista celebra una vitalidad recuperada.

Repatriado en mayo de 1945 tuvo dificultades para llevar a cabo su doble actividad como músico y como profesor. Con la salud muy debilitada participó en el jurado de los exámenes de Física y Química, acabó la orquestación de su gran obra "Inscription sur une stéle" y murió en el sanatorio universitario de Neufmoutiers-en-Brie, Seine-et-Marne, el 10 de octubre de 1946. Reposa en el cementerio de Guéret, Creuse. Desde 2007 el Conservatorio de Guéret lleva su nombre. Compuso además obras para piano, música de cámara, obras sinfónicas y canciones

Siguiendo los pasos de la escuela franckista, opuesta al espíritu romántico, Émile Goué tenía predilección por Bach y los músicos renacentistas. Partiendo de las viejas modas, Émile Goué consideró necesaria para el temperamento francés, por tradición, la afirmación de la tonalidad, pero un tono agrandado que va sin complejos a la politonalidad.

Compositor de su tiempo, Goué capta perfectamente las evoluciones del lenguaje musical y desarrolla su propia técnica que él llama simultaneidad cromática, una variante de la polimodalidad sobre la misma tónica. Su temperamento como constructor preocupado por la unidad le hizo preferir el uso de un solo tema que engendrara toda la obra.

Sus inquietudes arquitectónicas se hicieron cada vez más imperiosas en sus últimas obras sin que por ello sofocara el lirismo y el sentido épico. Porque dice no hay que ocultar el vacío del pensamiento bajo eflorescencias de contrapunto, su estilo, mediante el despojamiento sucesivo, alcanzó su culminación en cautiverio.

Charles Koechlin lo caracterizó diciendo: Es sobre todo un sensible, un lírico. Sin embargo, mantiene una constante necesidad de orden: cartesiano cuyo arte no se abandona a la fantasía de la improvisación.

Es infinitamente serio, a menudo duro, extraño incluso, a veces bastante austero, trágico también. Pero en ocasiones logra una verdadera belleza. No es un artista. Pero es un ser vivo, que ama, que sufre, que tiene piedad. Lo que deja es lo suficientemente significativo como para merecer escapar del olvido.

Goué permaneció atormentado en el más alto grado por el problema metafísico. Su noble e inquieta espiritualidad da a sus obras una profundidad sincera y plantea las preguntas esenciales.

Exacerbada por la experiencia de los campamentos, esta interioridad le da al mensaje de Émile Goué su acento de auténtica originalidad. Un universo áspero donde el hombre busca a tientas su camino, angustiado por su destino, pero a veces iluminado por un rayo de esperanza.

Terminamos con algunas citas de sus escritos. Cada vez me siento más atraído por la austeridad, la desnudez y la severidad del estilo. No debemos ocultar el vacío del pensamiento bajo las eflorescencias del contrapunto. Me gustaría construir obras que puedan ayudar a los hombres a creer en la Vida, en lo más alto y más simple, lo más natural, lo más primitivo. Creo que ya lo he logrado.

La música es para mí una actividad metafísica y no se separa de mi vida. Es tan importante para mí participar en la Vida, con sus sufrimientos y alegrías, como lo es componer música. Incluso diría que la primera actividad me permite la segunda.

La tarea divina del Arte es aumentar en nosotros la noción de Vida. Para mí, lo que importa es el espíritu de Bach, el espíritu religioso: creer en la Vida y, a partir de esta esperanza, hacer una palanca capaz de ayudar a cumplir el propio destino, tal es la doctrina positiva, esta filosofía de acción que se deriva del estudio de la obra del Cantor.

El sufrimiento es desesperado solo si es estéril. Sé que la palabra convicción todavía tiene un significado peyorativo hoy en día. Esta es una reacción saludable contra el romanticismo y ciertamente, la convicción más absoluta no puede ser suficiente para engendrar la obra de arte. Pero sin convicción, me parece imposible hacerlo a lo grande. Esta convicción que el artista debe aportar a su obra no es otra que la creencia en la necesidad de lo que escribe. Esta creencia, esta certeza, siempre la he sentido profundamente.