GARRIDO-LECCA

Celso Garrido-Lecca (1926-2025) nació en Piura, capital del departamento del mismo nombre, situado en la costa norte de la nación, el 9 de marzo de 1926. Estudió composición en Lima con Rodolfo Holzmann en el Conservatorio Nacional de Música del Perú. Concluyó sus estudios en la Universidad de Santiago de Chile, donde vivió entre 1950 y 1973. Recibió clases particulares del profesor holandés Fré Focke, que lo introdujo en la técnica serial.

Hasta mediados del siglo pasado, la música peruana tenía un sentido nacionalista basado en la corriente indigenista. En ese escenario, Garrido-Lecca pudo quedarse y seguir el sendero de no pocos compañeros generacionales, pero a los 24 años decidió irse a vivir a Chile, en donde, aparte de mejorar sus conocimientos de composición, entabló amistad con la intelectualidad chilena de izquierda, conoció y fue amigo, por ejemplo, de Violeta Parra y Víctor Jara, y estuvo en contra del golpe de Estado de Pinochet.

En 1964 recibió una beca para estudiar con Aaron Copland en Tanglewood, Estados Unidos. En 1965 ingresó al Departamento de Composición de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile y tiempo después llegó a ser director del mismo. Se deduce que Garrido-Lecca dejó su impronta en el circuito cultural de Chile, el cual también lo viene recordando tras su partida.

Regresó al Perú en 1973 asumiendo la cátedra de composición del Conservatorio Nacional de Música. Posteriormente fue director del Conservatorio hasta 1979. Fue galardonado el año 2000 con el II Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria, considerado como el Cervantes de la música clásica. Retirado de la docencia se dedicó a la composición.

Después de un primer periodo empleando técnicas europeas de vanguardia, empezó a incorporar melodías indígenas latinoamericanas en sus obras, Exploró un amplio rango de canciones folclóricas, particularmente chilenas. Encontró su propio estilo individual que define como poseyendo un fuerte academicismo cosmopolita y un inocente indianismo provincial.

Ya desde el Segundo Festival Latinoamericano de Caracas (1957) o del Segundo Festival Interamericano de Washington (1961), en el cual Garrido-Lecca participó con su Sinfonía en un movimiento, se había puesto en la mesa de discusiones el asunto de la utilización de nuevas técnicas y recursos composicionales. Asimismo, estaba en el corazón del debate el Manifiesto del grupo Música Nova (1963) del Brasil que trazó sendas de orientación artística, estética y política para los compositores latinoamericanos.

La «Sinfonía Nº 1 en un movimiento» compuesta en 1961 consiste en una obra compacta de carácter abstracto, característica de su primera época. Se estrenó el 22 de abril de 1961 interpretada por la National Symphony Orchestra bajo la dirección de Howard Mitchell en el Howard University’s Cramton Auditorium de Washington, D.C. durante el concierto de obertura del Second Inter-American Music Festival.

Es una de las obras más representativas de su etapa de madurez sinfónica y resume muy bien su lenguaje personal, situado entre la tradición europea del siglo XX y una profunda conciencia latinoamericana. Un movimiento único continuo articulado internamente en varias secciones contrastantes empleando un sinfonismo moderno con raíces expresivas andinas y latinoamericanas.

La sección inicial es de carácter grave, concentrado y tenso con uso de células rítmicas cortas y motivos incisivos. Predominio del color orquestal sobre el desarrollo temático clásico. Secciones centrales contrastantes con alternancia entre pasajes rítmicos muy marcados y otros más líricos. Ritmos irregulares y pulsaciones que evocan la energía de la música andina sin recurrir al folclore literal. Importante protagonismo de la percusión y los metales

Acumulación de tensión en la sección final. Escritura densa y poderosa con un cierre de gran fuerza dramática, más afirmativo que resolutivo en sentido tonal. Armonía libre, no tonal, pero con centros de gravedad claros.

Un elemento estructural clave es el ritmo, a menudo de carácter casi ritual. Orquestación muy trabajada, con masas sonoras compactas y contrastes tímbricos intensos.

Esta sinfonía se inscribe en la línea del sinfonismo latinoamericano del siglo XX, junto a autores como Ginastera, Revueltas o Chávez, aunque con un lenguaje propio. Anticipa rasgos que aparecerán en obras orquestales posteriores: concentración formal, fuerza rítmica y densidad expresiva.

No es una obra de repertorio frecuente, pero es muy valorada en contextos académicos y musicológicos, especialmente como ejemplo del sinfonismo peruano moderno. Su dificultad técnica y su carácter intenso la hacen más habitual en conciertos especializados.

La «Sinfonía Nº 2» (Introspecciones) fue compuesta entre 1996 y 1997 aunque el propio compositor confirmó una versión final alrededor de 1999–2000. Escrita para soprano, coro y orquesta con texto de Luis Borges.

Se estrenó en Madrid en 2001 interpretada por la soprano Irene Badiola, el Coro Nacional de España y la Orquesta Nacional de España bajo la dirección de Pedro Ignacio Calderón, en un concierto monográfico en homenaje al compositor, efectuado con ocasión de recibir el III Premio Iberoamericano de la Música «Tomás Luis de Victoria» 2000.

Está orquestada para soprano, coro mixto, tres flautas, dos oboes, corno inglés, tres clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, seis trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, percusión, arpa, piano y cuerdas. Tiene una duración de unos 20 minutos.

La Sinfonía Nº 2 de Celso Garrido-Lecca supone un paso decisivo respecto a la Primera, tanto en amplitud discursiva como en claridad estructural, y confirma su posición como una de las figuras centrales del sinfonismo peruano y latinoamericano del siglo XX.

Carácter más expansivo y reflexivo que la anterior sinfonía, empleando un lenguaje: moderno, no tonal, pero de gran coherencia interna. Síntesis entre rigor formal y una fuerte carga expresiva de raíz latinoamericana, empleando una gran orquesta sinfónica, con uso muy consciente del color y de la masa sonora.

Si la Sinfonía Nº 1 se presenta como un bloque compacto y tenso, la Nº 2 desarrolla un discurso más contrastado y articulado, con mayor espacio para el lirismo y la transformación de materiales. Al no poder escuchar ninguna grabación de la obra, los comentarios son muy generales.

Está dividida en los clásicos cuatro movimientos. El primer movimiento, Lo ancestral, andante. El segundo movimiento, Lo ignoto, lento. El tercer movimiento, El devenir, rápido y el cuarto movimiento, El eterno retorno, andante con coro,

A diferencia de la Primera sinfonía la Segunda adopta una estructura más tradicional, aunque reinterpretada desde un lenguaje contemporáneo. Sin embargo, Garrido-Lecca evita el sinfonismo neoclásico y mantiene una concepción orgánica y continua del discurso. Se percibe un equilibrio entre secciones dinámicas y pasajes introspectivos con procesos de acumulación y distensión claramente planificados. Unidad lograda mediante el uso de células motívicas recurrentes. El ritmo sigue siendo un elemento estructural clave mediante pulsaciones firmes, a veces de carácter casi ceremonial. Con evocaciones andinas no folclóricas, integradas en un lenguaje abstracto.

Escritura libre, con tensiones cuidadosamente graduadas. Uso de campos armónicos y acordes de gran densidad. Sensación de centros sonoros sin funcionalidad tonal clásica. Orquestación más transparente y refinada que en la Sinfonía Nº 1. Importante papel de los metales, con funciones dramáticas y de la percusión, no como color exótico, sino como motor formal. Alternancia entre grandes masas y texturas más camerísticas.

La Sinfonía Nº 2 tiene un carácter más meditativo y humanista. Sin ser programática, sugiere conflicto y resistencia, espacios de introspección, una afirmación final que no es triunfal, sino contenida y reflexiva. En este sentido, conecta con la dimensión ética que atraviesa gran parte de la obra de Garrido-Lecca, especialmente tras su experiencia vital y artística entre Perú, Chile y Cuba.

Como ocurre con buena parte de su producción sinfónica no es una obra muy difundida comercialmente. Ha tenido presencia en programaciones institucionales y contextos académicos. Es muy apreciada por su solidez formal y profundidad expresiva. Su título, Introspecciones, refleja una búsqueda musical interna más que una narrativa programática explícita.

La obra musical del compositor se puede dividir en tres partes. Una música abstracta con sus sinfonías, música de raíz folclórica y música popular de carácter social como la cantata que comentamos a continuación.

La cantata «Donde nacen los cóndores» (también conocida por su título en quechua Kuntur Wachana) fue compuesta entre 1976-77 y estrenada en 1976.

Esta obra es considerada la primera cantata popular peruana, impulsada por la experiencia de Garrido-Lecca al volver a Perú tras vivir muchos años en Chile, donde se vinculó con la Nueva Canción Chilena y con compositores como Víctor Jara. Representa un hito en la fusión de elementos de la música clásica con la tradición andina y los movimientos sociales de su tiempo.

La cantata popular, es un género que combina elementos de la música culta con influencias de la música folclórica y narrativa social, inspirado en la tradición barroca y revitalizado en Latinoamérica en los años setenta.

Esta cantata está basada en testimonios históricos sobre la lucha campesina en la región de Cusco, centrada en la formación del primer sindicato de campesinos locales y en la figura del líder Mariano Quispe, quien murió envenenado en 1962. La narrativa proviene de textos del cineasta Federico García Hurtado, creador de la película Kuntur Wachana de la que la cantata toma inspiración y parte de su música.

La cantata se caracteriza por Integrar instrumentos tradicionales andinos, como zampoñas, quenas, tarkas[1] y pututos, junto con instrumentos occidentales como guitarras, violonchelo y contrabajo. Alterna la narración hablada con segmentos musicales cantados e instrumentales, siguiendo el estilo de las cantatas populares latinoamericanas inspiradas en obras como Santa María de Iquique de Luis Advis. Explora contrastes rítmicos y expresivos con influencias tanto de la música clásica como de las tradiciones folclóricas andinas.

La obra consta de múltiples secciones, alrededor de dieciséis, incluyendo preludios, interludios instrumentales y piezas con narración o canto. Estrenada y difundida inicialmente por el grupo Vientos del Pueblo, con una grabación en vinilo en los años setenta. Posteriormente fue revisitada y estrenada nuevamente en Chile en 2011, gracias a transcripciones basadas en la grabación original. Aunque muy valorada en contextos académicos y culturales, la obra ha sido poco difundida en el Perú, comparado con su importancia artística y social.

A comienzos de los años 70 Garrido-Lecca compone música incidental, fragmentos instrumentales y canciones sueltas vinculadas al filme y al movimiento cultural andino-popular para el filme Kuntur Wachana. La cantata se construye posteriormente a partir de ese material, entre 1976–1977. Hacia los años 1977–1979 el grupo Vientos del Pueblo graba la cantata ya configurada, en formato LP. Muchas fuentes fechan erróneamente ese LP en 1970, confundiendo: el año del material original del filme con el año de la grabación discográfica de la cantata.

La obra más divulgada del compositor son las «Danzas populares andinas» compuestas en 1983. Una suite orquestal en que incorpora la guitarra y el charango, una especie de laúd para dar un carácter mestizo a su obra.

Los «Retablos sinfónicos» compuestos en 1980 consisten en una suite de danzas peruanas como el dansak y el tondero y de obras indígenas vocales como el tradicional yaravi. El dansak es un peculiar baile de las tijeras proveniente de Ayacucho y el tondero es una danza popular que proviene de Piura acompañada por el sonido del cajón.

La «Suite Peruviana» escrita en 1986 también está inspirada en la música folclórica peruana. Incorpora danzas típicas como el malambo, baile proveniente de los esclavos negros introducidos en la época colonial en Lima. También aparecen la quena, la popular flauta andina y la antara, instrumento musical de viento típico del altiplano andino formado por una serie de tubos de caña de diferentes tamaños unidos entre sí y dispuestos de mayor a menor.

El «Concierto para violoncelo y orquesta» fue compuesto en 1989 y el «Concierto para guitarra y orquesta» en 1990. «Laudes II» compuesta para orquesta en 1994 proviene según el compositor del latín laudare que significa rezar. Previamente había compuesto «Laudes I» en 1992. Están inspiradas en palabras del filósofo chino Lao-Tzu. De carácter meditativo empleando una escritura modernista abstracta.

El argumento de la obra «El movimiento y el sueño» (1984), basada en el poemario homónimo de Alejandro Romualdo (1926-2008), es una reflexión profunda sobre la evolución de la humanidad y su constante lucha por la justicia y la libertad.

La obra narra el tránsito del ser humano a través del tiempo, desde sus orígenes hasta la formación de sociedades complejas, destacando el papel del trabajo y la consciencia en este proceso.

“El Movimiento y el Sueño” en un oratorio secular de grandes dimensiones, donde lo humano, terrestre y celeste, se articula desde el polvo lunar y el polvo terráqueo. Nuestra especie ha conquistado al espacio. Los nuevos trabajadores, astronautas y cosmonautas, ven la tierra, cosmopolita, resplandecer a la distancia. Pero, ahí abajo, reina la necesidad y sus manifestaciones.

Romualdo y Garrido Lecca no ocultan su filiación ideológica de aquellos años. Al fin y al cabo, las grandes obras de arte tienen pretensiones utópicas. Han sido creadas, con la mirada en lo alto del cielo y el libro de la sabiduría en la mano. Como escribió Romualdo en “La extensión de la palabra” (1974). Ernesto Guevara y Neil Angstrom son el movimiento de distintos sueños.

El concepto del sueño como utopía, no se refiere al descanso físico, sino a la aspiración humana de un mundo mejor. Representa la esperanza política y social de transformación. Al igual que otras obras de Garrido-Lecca, posee una fuerte carga ideológica que busca evidenciar la relación entre el campo estético y el social, reflejando el compromiso del compositor con las realidades de su época.

Al utilizar dos narradores y un doble coro, la obra genera un diálogo épico que refuerza la idea del movimiento colectivo de los pueblos hacia su emancipación.

Es considerada una de las cumbres de la colaboración entre la poesía y la música académica en el Perú, conmemorando en 2021 los cincuenta años de la publicación original del texto de Romualdo que sirvió de base para la composición.

Entre otras obras importantes figuran «Antaras» para doble cuarteto de cuerdas y contrabajo,  «Elegía a Machu-Pichu» y la «Sonata Fantasía para violoncelo y orquesta»,

Su obra se enmarca dentro de la corriente de renovación musical ocurrida a partir de la década de 1950 con los trabajos de una serie de compositores, que introducen en la música peruana nuevas técnicas como el dodecafonismo y el atonalismo, lo cual permitió renovar y enriquecer la composición en el Perú.

En una entrevista de Álvaro Gallegos M. para Radio Beethoven de Chile, éste le preguntó por su decisión que lo llevó a dejar de componer música durante los últimos años de su vida. Garrido-Lecca, había tomado una decisión radical y la respuesta a la pregunta fue no menos que contundente y del mismo modo aleccionadora.

Usted dejó de componer al cumplir 80 años en 2006. Luego de una prolífica y activa vida en la creación musical. ¿Cómo es que tomó esa decisión?”, preguntó Gallegos, y esta fue la respuesta de Garrido-Lecca.

Simplemente, porque tuve conciencia de que desde ese punto yo iba a repetir las cosas que yo había dicho como artista. Para mí, una de las tragedias que sufren algunos artistas es cuando llegan a cierta etapa de su vida y comienzan a repetirse. 

Un ejemplo específico es Picasso. Toda su gran producción es maravillosa hasta un determinado punto y luego uno nota que viene un arte, no menor, pero que termina siendo repetitivo. Eso es algo que me molesta profundamente, pues creo que un artista nunca debe repetirse a sí mismo. Entonces fue una decisión que tomé, sabiendo que podía seguir escribiendo música, pero no con la conciencia, la profundidad y la calidad que yo pretendía en mis anteriores obras”.

Celso Garrido-Lecca murió en Lima el 11 de agosto de 2025.

[1]  Flauta vertical, de forma rectangular o cuadrada, hecha de una sola pieza de madera, autóctona de los Andes, especialmente de Bolivia, Perú, norte de Chile y Argentina.