Lorenzo Rojas Rodríguez (1806-1865) nacido en Arequipa a principios de 1806, fue un violinista, maestro de capilla y compositor. Miembro de la capilla catedralicia de Arequipa, donde desarrolló gran parte de su carrera musical.
Se han identificado al menos dos sinfonías suyas, conservadas en archivos musicales sudamericanos, aunque no con la numeración estándar moderna como ocurre con compositores europeos.
Su música refleja una mezcla de tradición clásica vienesa, como Haydn o Pleyel, con influencias del estilo operístico de Gioacchino Rossini, que circulaba en América del Sur tras la independencia de Perú. Las sinfonías de Rojas emplean estructuras instrumentales modestamente ampliadas con vientos y cuerdas mostrando un estilo sinfónico temprano con énfasis melódico, algo no habitual fuera de los grandes centros europeos en esa época.
Las partituras originales no siempre están completas ni han sido ampliamente publicadas o grabadas en ediciones modernas, por lo que su música no forma parte del repertorio estándar sinfónico actual. En el Archivo Arzobispal de Arequipa no se encuentra ninguna obra suya.
La mayoría de la información sobre su obra proviene de estudios musicológicos recientes que exploran repertorios latinoamericanos del siglo XIX y la recepción de estilos europeos en contextos andinos.
Los datos sobre sus sinfonías se han extraído del trabajo «La influencia rossiniana más allá de Lima: Lorenzo Rojas, su música sacra y sinfónica (Arequipa, 1840-1865)» escrito por la Dra. Zoila Vega Salvatierra y publicado por la revista Resonancias vol.28, n°54, enero-junio 2024, pp. 113-146.
Zoila Vega es licenciada en Artes mención Música por la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa (UNSA) (1995), máster en Musicología por la Universidad de Chile (2001), doctora en Ciencias Sociales por la UNSA (2005) y doctora en Musicología por la Universidad Nacional Autónoma de México (2019). Su área de investigación es la música sur peruana de los siglos XVIII al XX. Actualmente es profesora de investigación musical de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa y docente en la maestría de musicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
La «Sinfonía para dos violines, clarinetes, trompas, violonchelo, bajo, flauta, viola y violín principal en do menor» no tiene numeración, fecha ni dedicatoria pero está firmada con una frase muy significativa, compuesta por un aficionado, Lorenzo Rojas. En la Biblioteca Nacional del Perú se conservan algunas partes de esta sinfonía. Solo se hallan la parte completa de violín principal y la parte incompleta de bajo. Algunas partes pueden inferirse de las guías anotadas en el primer violín como los solos de flauta y clarinete, pero su reconstrucción no es factible por el momento.
Aunque solo se conservan fragmentos de la Sinfonía a dos violines en Do menor, esta guarda algunas similitudes con la Sinfonía Nº XX en Fa mayor que, quizás más adelante, permitan establecer un patrón si se hallan más obras de este género. Están compuestas para la misma formación, cuerdas, una flauta, dos clarinetes y dos cornos. Ambas tienen cuatro movimientos, el primero de los cuales lleva una introducción mucho más extensa y compleja en la Sinfonía Nº XX que en la Sinfonía a dos violines, de ritmo lento, seguido de un movimiento rápido que presenta una exposición, un desarrollo con nuevo material temático y una reexposición con temas presentados en el desarrollo.
El segundo movimiento se escribe tanto en tonalidad como en tempo contrastante, en relativa mayor para la Sinfonía en Do menor y en tonalidad de subdominante para la Sinfonía Nº XX y presenta dos temas sin desarrollo que luego se reexponen en la región de la tónica.
El tercer movimiento es un minueto con trío que vuelve a la tonalidad del primer movimiento, y el cuarto movimiento retorna al tiempo alegre, aunque para la Sinfonía en Do mayor alterna temas en compases de 4/4 y 6/8, mientras que para la Sinfonía Nº XX se trata de un rondó, muy semejante a los que emplea Ximénez en sus sinfonías.
Algunas características distinguen ambas obras de las de su predecesor. En primer lugar, Rojas prefiere en ambas obras desplegar una línea melódica que tiene total preeminencia en la textura sinfónica asignada a instrumentos agudos, el violín, la flauta y excepcionalmente el clarinete, Ximénez podía asignar partes concertantes a diferentes instrumentos como la viola y el violonchelo pero para Rojas la carga melódica la llevan el violín primero y los instrumentos de viento.
En segundo lugar, se observa la utilización de determinados instrumentos para crear contraste entre los temas melódicos: generalmente los primeros temas están asignados a la cuerda y una breve repetición de estos añade un instrumento de viento que puede ser la flauta o el clarinete que refuerza a los primeros, pero los temas contrastantes siempre están asignados a un instrumento de viento.
Otra diferencia notable es el uso de las texturas de acompañamiento. Patrones como contratiempos, síncopas y arpegios son mucho más frecuentes en Rojas. No hay movimiento de melodías en terceras paralelas como lo escribía Ximénez y heredado directamente de la tradición napolitana, y los bajos de la cuerda tienen un movimiento mucho más melódico sin abandonar su función armónica junto con los cornos. No se observan encadenamientos armónicos cadenciales tan frecuentes como ocurre en las sinfonías ximenianas.
La «Sinfonía Nº 20 en fa mayor» casi completa, se halla en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, en Sucre, como parte de la colección de Pedro Ximénez Abrill, compositor arequipeño emigrado a Bolivia. Se trata de la Sinfonía N° XX. Sinfonía con dos violines, dos clarinetes, dos trompas, una flauta, viola, violonchelo y contrabajo en Fa mayor, firmada por Lorenzo Rojas que lleva en la carátula de la parte de violonchelo una dedicatoria: Dedicada al Señor. Dn. Pedro Ximenes Abrill compuesta por un aficionado, Lorenzo Rojas en Arequipa 24 de noviembre de 1840.
Se sabe que Ximénez se fue de Arequipa en 1833, por lo que esta obra debió ser un obsequio posterior que llegó a sus manos por algún envío o encargo personal realizado por un amigo en común. Las partes no parecen haberse empleado para su interpretación, pues carecen de marcas de ensayo y otras anotaciones.
Solamente se ha podido escuchar el tercer movimiento de esta sinfonía interpretado por la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa dirigida por Stephanie Arenas Pérez el 15 de Noviembre de 2023, acto presentado por la Dra. Zoila Vega, de donde se han extraído detalles biográficos del compositor.
El primer movimiento, introducción, andante majestuoso, allegro con spiritu. El segundo movimiento, adagio. El tercer movimiento, minueto con trío y el cuarto movimiento, rondo.
En la Biblioteca Nacional del Perú también se encuentran varias obras sacras firmadas o atribuidas a Rojas. Entre ellas un Magnificat en Re mayor a cuatro voces del que solo se conservan dos voces tiples, un tenor, y partes instrumentales de dos violines, bajo, flauta primera, clarinete primero y pistón o trompeta.
No sorprende que un violinista miembro de una capilla provincial tuviera experiencia sinfónica en una urbe aparentemente pequeña. Por algunas referencias se sabe que fueron interpretadas sinfonías en grandes celebraciones no religiosas de la ciudad.
En estas obras se detecta una notable influencia de las sinfonías de Ignaz Pleyel y de Joseph Haydn con especial énfasis en este último. Para el caso de Rojas, se puede deducir que se dio una posibilidad real de interpretación con un conjunto más o menos estable y que podría tratarse del mismo conjunto de músicos que acometió infructuosamente la misa de Bellini en 1852 de manera privada: los miembros de la capilla catedralicia amigos de Rojas que contaban con los instrumentos necesarios para su ejecución.
Se observan similitudes entre el esquema formal de las oberturas rossinianas y las sinfonías de Rojas especialmente en lo referido a recursos tímbricos. En las dos sinfonías de Rojas se pueden observar variaciones aproximadas del mismo esquema. Si bien en su primer movimiento la sinfonía obedece a la forma sonata, algunas características la emparentan con las oberturas de Rossini. Rojas falleció el 2 de febrero de 1865.
