FABINI

Eduardo Fabini (1882-1950) nació en Solís de Mataojo, departamento de Lavalleja, entonces llamado Departamento de Minas, el 18 de mayo de 1882, de padres músicos de origen italiano, emigrados de Génova. Fabini está considerado como el más elevado y positivo valor de la música culta uruguaya.

Sus conocimientos musicales fueron muy tempranos. A los cuatro años de edad, su juguete predilecto era el acordeón. A los seis años admiraban sus ejecuciones en el armonio. En esta época inició sus estudios musicales de violín con su hermano mayor, que luego continuara en Montevideo, en el Conservatorio «La lira», (de los nueve a los trece años) con los maestros Romeo Messi y con Ítalo Casellas, y más tarde, con Scarabelli y Ferroni.

Por consejo del maestro Pérez Badía, obtuvo una beca que, en 1899, a los diecisiete años le permitió viajar a Europa e ingresó en el conservatorio musical de Bruselas; donde cursó estudios con los maestros Deloc y Thomson; y de armonía con el maestro Brouk.

Retrato de Eduardo Fabini que aparece en el billete de 100 Pesos de Uruguay

Se inició en la composición, realizando sus “Tristes” para orquesta, dos “Intermedios”, un “Estudio arpegiano” para piano, y el coro “Las flores del campo”; al tiempo que como ejecutante obtuvo el Primer Premio de Violín con Distinción, otorgado por el Conservatorio de Bruselas. Fabini fue el primer sudamericano que en aquel ambiente hizo oír expresiones de su música nativa.

Regresó al Uruguay en 1903, dándose a conocer como solista en diversas presentaciones realizadas en el Teatro Solís de Montevideo, que despertaron general admiración. En 1905 realizó un nuevo viaje a Europa, concretamente a España donde permaneció dos años. Retornó a Montevideo en 1907, oportunidad en que participó con otros músicos nacionales en la fundación del Conservatorio Musical del Uruguay en 1907.

En 1913 también fue cofundador de la Asociación de Música de Cámara, entidad de patrocinó numerosos conciertos en que actuó como intérprete. Es a partir de época, que se retira a una vida de campo, a residir en Solís y en la Fuente Salus, rehuyendo la actividad pública.

Durante este período compuso “Campo”, su primer poema sinfónico, que se estrenó en el Teatro Albéniz de Montevideo, el 29 de abril de 1922. La obra obtuvo inmediatamente un generalizado reconocimiento de sus valores musicales, siendo consagrado también en Buenos Aires, donde fue interpretado en 1925 en el Teatro Colón por la Filarmónica de Viena, y pronto en Nueva York, Washington, Madrid, Barcelona, Berlín, Moscú, Valencia, Río de Janeiro, y otras importantes plazas musicales como Viena, donde fuera ejecutado por la Filarmónica de esa ciudad, bajo la batuta de Richard Strauss.

Alentado por ese éxito, Fabini prosiguió con una intensa actividad en la composición de obras que evocan los sonidos y ambientes del campo uruguayo; presentando poco después su otro poema sinfónico, titulado “La isla de los ceibos”.

Existe documentación que afirma explícitamente que Eduardo Fabini utilizó código Morse en su cuadro sinfónico «Melga Sinfónica» compuesto en 1931, donde le hace decir en morse a los cornos y pistones la palabra «Uruguay». Esta información está registrada en estudios y notas sobre la obra, lo que permite confirmar tanto la fecha de su creación como el uso del código Morse. A pesar de ello, Fabini no es habitualmente reconocido como pionero en esta técnica, siendo el crédito frecuentemente atribuido a Bernd Wübbecke.

Entre sus obras se destacan numerosas canciones, coros escolares, la «Fantasía para violín y orquesta», una pieza de ballet sobre el argumento de una obra de Fernán Silva Valdés, titulada “Mburucuyá” y el ballet infantil “Mañana de Reyes”.

En 1927 fue designado Agregado Artístico en la Embajada del Uruguay en los EE. UU., pudiendo trasladarse a la ciudad de Nueva York donde “Campo” y “La isla de los ceibos” fueron registrados en grabaciones realizadas por la Orquesta Filarmónica. Fabini falleció el 17 de mayo de 1950, a causa de una afección cardíaca.