BAX 3

La “Sinfonía N° 3”  fue escrita durante el otoño de 1928 y completada en el mes de febrero de 1929. La obra fue compuesta en Morar que sería el lugar donde durante diez años compondría la mayor parte de sus obras, como anteriormente lo había realizado en Donegal, en la costa de Irlanda. Morar está situado en la costa atlántica del norte de Escocia, en el condado de Inverness. Allí se estableció en el Station Hotel, trabajando en una fría habitación sin calefacción en condiciones casi polares. Era el primer invierno que pasaba lejos del bullicioso Londres. De alguna manera terminaba uno de los capítulos de su vida.

La obra está dedicada al gran director Sir Henry Wood, que tanto estaba haciendo para dar a conocer su obra y la de tantos otros compositores británicos. Se estrenó en 1930 en el Queen’s Hall de Londres dirigida por Wood, alcanzando un gran éxito. Se convirtió pronto en una de sus sinfonías más populares.

Como si fuera un acto de desprestigio Bax no quiso revelar nunca el significado literario de esta obra. La única referencia consiste en unos versos tomados de Nietzsche que había escrito en la portada de su partitura reducida, pero que eliminó en la publicada.

Mi sabiduría se ha engrandecido en las montañas solitarias;

sobre áridas rocas, ha dado a luz a sus hijos

El primer movimiento, lento moderato, empieza con un tema muy cromático introducido por el fagot. La obra ya no posee una tonalidad definida como expresa su título. El tema inicial es desarrollado contrapuntísticamente por otros instrumentos de viento, llegando hasta un clímax. Sobre un motivo recurrente de los bajos de la cuerda, las maderas presentan un segundo tema casi litúrgico. Esta parte lenta es seguida por un allegro de gran fuerza, con un ritmo casi danzante. Encontramos una alternancia entre secciones lentas y rápidas, con unos acusados cambios de tempo. La parte central está ocupada por un extenso lento moderato. Una lenta meditación iniciada por la cuerda que ocupa casi la mitad del movimiento. La parte final, como una especie de recapitulación, empieza con el primer tema en las violas. Sigue una sección rápida muy agresiva que culmina en un gran clímax, seguida nuevamente por el tema lento. Una potente coda termina el movimiento con brutal fuerza.

El segundo movimiento, lento, empieza con llamadas de la trompa exponiendo un primer tema. La viola nos presenta el segundo tema sobre el pizzicato de la cuerda. La trompeta repite el primer tema que nos introduce en un mundo con influencias marinas. Un tercer tema que es presentado por la trompa, donde encontramos las resonancias de los acantilados atlánticos, es desarrollado a continuación. El empleo del arpa y la celesta presta su decorativo apoyo. La música llega a un clímax con gran empleo del cromatismo. La última parte es más tranquila, presentando como una recapitulación el segundo y el tercer tema, terminando dulcemente.

El último movimiento, moderato, posee un fuerte elemento rítmico procedente de la canción infantil “Tom, Tom the Piper’s Son”, presentado por violas y clarinetes, después de una introducción armónica. Combina el scherzo con el movimiento final. Un tema lírico contrastante presentado por los clarinetes hace también la función de trio. Un tema que contiene alusiones a Rimsky Korsakov, salpicado con notas al estilo de Gershwin. La recapitulación del primer tema nos lleva a la parte final en forma de un extenso epílogo. La música de naturaleza contemplativa ocupa la última parte de la obra, con una amplia melodía en la madera. seguida por una sección de sonoridad muy personal, una experiencia mística según Bax, difícil de describir. La repetición del tema melódico por la madera nos lleva a la contenida coda.

La parte intermedia del epílogo con sus sonoridades mágicas fue sugerida en Breaghy, cerca de Dunfanaghy al otro lado del condado de Donegal. Allí había sido invitado por el poeta George Russell, al lugar donde cada septiembre acudía para pintar. Escuchó los extraños sonidos en el bosque junto al mar, que luego quiso reproducir en su partitura.