SCHUBERT 7

La “Sinfonía Nº 7 en mi mayor” D.729 fue dejada inacabada en el mes de agosto de 1821. El estado de la partitura estaba lo suficientemente avanzado para poder terminarla. Schubert acabó el esquema de sus 1350 compases. Del primer movimiento dejó totalmente orquestados 110 compases, que comprenden la introducción lenta y la primera presentación de los temas. Después escribe el desarrollo de la obra durante 950 compases, sea con la parte del primer violín o con otra voz conductora esencial. El resto de compases contienen además partes de la orquestación.

Al morir Schubert, su manuscrito pasó a su hermano Ferdinand, que lo regaló a Felix Mendelssohn. Cuando murió pasó a su hermano Paul que lo confió a Sir George Grove. Este lo mostró al compositor John Francis Bennet, el cual completó la obra, para poder ser estrenada en 1883 en un concierto celebrado en el Crystal Palace de Londres.  El material no se publicó y se perdió, quedando solo una reducción para piano. Pero gracias a Grove, el manuscrito de Schubert se conservó en el Royal College of Music de Londres. Felix Weingartner realizó una nueva versión completa de la obra, estrenándola el 9 de diciembre de 1934. En esta versión no respetó las ideas estilísticas de Schubert y presentó su propia versión.

En 1978 para celebrar el  aniversario de la muerte de Schubert, la Universidad de Leeds presenta una nueva realización de la obra, esta vez confiada al musicólogo Brian Newbould que la había acabado el año anterior, del cual ya se ha hablado en la anterior sinfonía.

En esta sinfonía se usa la orquesta mas completa de todas las sinfonías de Schubert. Tres trombones como en las siguientes sinfonías 8 y 9, pero además cuatro trompas. Es una sinfonía de transición entre sus anteriores obras de juventud y sus realizaciones más importantes.

Después de la introducción adagio aparece un allegro en forma sonata, con melódicos temas característicos de Schubert, que además reflejan su afición por la ópera italiana de Rossini. Pero siempre el tratamiento de los temas está por encima de ellos, lo cual caracteriza al clasicismo. En el romanticismo la importancia reside en los propios temas. El andante es de carácter poético con delicadas melodías, destacando el segundo tema de carácter romántico. El scherzo contiene resonancias beethovenianas con ligeros toques italianizantes. Termina con un allegro giusto en forma sonata, cuyo segundo tema también tiene ligera influencia de Rossini.

Esta sinfonía puede considerarse como un puente entre sus sinfonías de juventud y sus últimas grandes realizaciones. No se puede comprender como abandonó la composición de una obra tan importante. Una crisis artística, la imposibilidad de superar a Beethoven, no lo sabemos. Muchas obras también fueron abandonadas, importantes cuartetos y sonatas para piano, sin ninguna explicación.