WEINBERG 1

La “Sinfonía Nº 1”  Op.10 fue terminada en 1942 y la dedicó al Ejército Rojo como agradecimiento a su salvación. Según el relato del propio compositor, en Taskent hizo amistad con Yuri Levitin, un compositor que llegó allí junto con los miembros del Conservatorio de Leningrado. Le gustó mucho su sinfonía y al ser compañero de estudios y amigo de Shostakovich, le envió la partitura a Moscú, para que la leyera.

La sinfonía no fue interpretada hasta el 11 de febrero de 1967, veinticinco años después de su composición. La estrenó la Orquesta Filarmónica de Moscú dirigida por Kirill Kondrashin.

El primer movimiento, allegro moderato, escrito en forma sonata, nos presenta un primer tema mediante la cuerda principalmente, de carácter simple pero que va evolucionando y volviéndose más enérgico. La música se frena dando paso al segundo tema mediante la madera, un tema algo más melódico. La sección de desarrollo nos ofrece una confrontación de los temas, que se deforman hasta aparecer irreconocibles. La recapitulación es breve, combinada con la coda. La música se ha tranquilizado como después de una batalla.

El segundo movimiento, lento, nos presenta un tema lírico en forma de lied, mediante la cuerda. Luego el tema se expande pasando a la orquesta en diversas combinaciones instrumentales. El material temático nos recuerda a Mahler. Finalmente el tema vuelve a su estado inicial.

El tercer movimiento, vivace, es el scherzo de la sinfonía. Los timbales dan paso a un tema juguetón interpretado por la madera y luego por el metal. La influencia además de Mahler es especialmente de Shostakovich. Pero el empleo de ritmos especialmente irregulares es una virtud del propio compositor. La sección correspondiente al trío está encomendada a los solistas de la madera, ofreciendo un momento de descanso, antes de reanudarse el ritmo inicial.

El último movimiento, allegro con fuoco, se basa en un antiguo coral polaco. Progresivamente se van añadiendo nuevas voces, hasta llegar a su culminación. Entonces la música decrece para empezar el acto final. Paso a paso se va incrementando hasta llegar a la coda.

Escrita en 1942 la sinfonía es una profecía de la próxima victoria. La parte final nos muestra el orgullo del pueblo polaco, además de ser un acto de agradecimiento al pueblo ruso que acogió al compositor.